¡Hola! Soy Mariana, la artista visual uruguaya que está detrás de Marihann Atelier y de cada pincelada que nace en este espacio.


Si te quedas un momento, te cuento como fue el camino que me trajo hasta el lienzo...

Mi historia

Hace más de 16 años comenzó este proyecto.

Pero para llegar hasta aquí, primero tuve que recorrer varios caminos.

Desde muy pequeña sentí una atracción especial por la pintura. El color siempre tuvo algo que decirme. Pasaba horas dibujando ojos de todos los tamaños y colores en cualquier trozo de papel que encontraba (ahora entenderán de dónde nace mi logo).

Con el tiempo entendí que esa necesidad de crear no era solo un pasatiempo: era una parte profunda de quién soy.

Sin embargo, dedicarme al arte no fue una decisión inmediata. Como a muchas personas, el miedo y la incertidumbre me hicieron tomar otros caminos primero. Tuve distintos trabajos, estudié peluquería durante algunos años y, aunque las letras nunca fueron lo mío, incluso llegué a estudiar escribanía.

Pero la vocación artística siempre encontraba la forma de volver.

Finalmente, en 2009 decidí escuchar esa voz interior y dar el paso: así nació este emprendimiento.

Desde entonces, mi camino ha sido en gran parte autodidacta. Mi profundo amor por el arte me llevó a explorar técnicas, materiales y procesos, siempre con la intención de seguir creciendo y ofrecer obras hechas con dedicación, sensibilidad y respeto por cada detalle.

Hoy, cada obra que creo nace de ese mismo lugar: la necesidad de transformar emociones, recuerdos y momentos en color.


Misión y Visión

Creo en el arte que invita a detenerse.

En un mundo que muchas veces avanza demasiado rápido, el arte puede ser una pausa, un espacio donde respirar, observar y sentir.

MARIHANN ATELIER nace desde ese lugar.

Cada obra surge de la búsqueda de algo que a veces es difícil de explicar con palabras: una emoción, una atmósfera, un instante de calma que quiere tomar forma a través del color y la textura.

No busco únicamente crear imágenes, busco crear espacios sensibles; espacios donde quien mire pueda encontrar algo propio: una sensación de quietud, un recuerdo, un pequeño refugio interior.

Creo que el arte tiene la capacidad de transformar los lugares que habitamos, pero también la manera en que nos sentimos dentro de ellos.

Por eso cada obra es también una invitación.

Una invitación a mirar con más atención, a reconectar con lo que sentimos, a permitir que el alma encuentre su propio lenguaje en el color.

Porque a veces, cuando las palabras no alcanzan, el arte habla por nosotros.

Datos curiosos:

- Estoy casada desde 2004. Mi familia se compone de mi esposo Gonzalo y de nuestro perrhijo Boyka, que llena de alegría cada rincón del hogar.


- Uno de mis libros favoritos es El camino del artista, de Julia Cameron. También disfruto mucho de títulos como Hábitos atómicos, de James Clear, La ciencia de la larga vida, de Josep Corbella y Valentín Fuster... y una lista interminable de lecturas que considero verdaderos nutrientes para el alma.


- Me encanta el entrenamiento fitness, especialmente las pesas y el ciclismo. Creo profundamente que el bienestar físico y mental debería ser una prioridad en el día a día.


- Soy una persona hipersensorial. Esto significa que mis sentidos son especialmente sensibles a los estímulos del entorno. Tal vez por eso busco alejarme del caos y recargar energía conectando con la naturaleza.

En mi taller intento crear un ambiente de calma y armonía que me ayude a entrar en un estado de atención plena y dejar fluir la inspiración. ¿Cómo lo logro? Con aromas suaves y melodías tranquilas.
Estoy convencida de que, con calma, todo se disfruta mucho más.